Meditación 1

20 / Mayo / 2007 – 23:45

¿De qué sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida? (Mt 16,26)

Recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido… y compáralo con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o cuando ves una película que te que te gusta, o cuando un niño te da un beso o la compañía de un amigo. Trata de revivir este último sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia “glorificación” y “promoción” y es un sentimiento mundano, mientras que el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico que proporciona sustento y felicidad.

Un autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de lagos, montañas, rios y praderas. Pero las cortinas del autobús están echadas, y los turistas que no tienen la menor idea de lo que hay al otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quién hay que aplaudir, quién es el más digno… Y así hasta el final del viaje.

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